Eficiencia de cribado medición y mejora: de la muestra al ajuste

Por qué se muestrea en lugar de estimar
En planta el rendimiento de una criba suele juzgarse mirando los finos visibles en el rechazo. Esa costumbre engaña, porque el ojo capta solo una parte del arrastre y no considera la composición de la alimentación. Un trabajo serio sobre eficiencia de cribado medición y mejora arranca con tres muestras: alimentación, rechazo y pasante. Analizadas esas tres, la eficiencia deja de ser una opinión y se convierte en un número que cierra un balance de masa.
La definición es directa: la eficiencia es la proporción del material fino presente en la alimentación que realmente llega al flujo inferior. La separación completa es físicamente imposible, así que siempre se va algo de fino con el rechazo. Medir sirve para hacer visible esa pérdida y para saber qué ajuste la reduce.
Cálculo con tres muestras
Aun sin caudalímetros, la fracción pasante de tres muestras basta. En el ejemplo, la fracción más fina que la abertura vale 0,55 en la alimentación, 0,12 en el rechazo y 0,97 en el pasante. El balance de masa entrega el reparto de flujos directamente.
| Flujo | Fracción másica por 100 unidades de alimentación | Fracción pasante | Fino contenido |
|---|---|---|---|
| Alimentación | 100,0 | 0,55 | 55,0 |
| Rechazo | 49,4 | 0,12 | 5,9 |
| Pasante | 50,6 | 0,97 | 49,1 |
La recuperación de finos resulta 49,1 dividido entre 55,0, alrededor del 89 por ciento. Leído desde el lado grueso, el mismo balance muestra que cerca del 97 por ciento del material grueso de la alimentación terminó en el rechazo. El producto de ambas recuperaciones da una cifra global próxima al 86 por ciento. Conviene informar los dos valores y no un porcentaje único, porque uno describe la pérdida de finos y el otro la contaminación del producto.
Condiciones para que la medición valga
Las muestras se toman en la misma ventana de operación, con un corte que cruce todo el ancho de banda y al menos por triplicado. Si el caudal de alimentación varía durante el muestreo, las tres muestras representan regímenes distintos y el balance no cierra. Fracciones másicas negativas o absurdas indican error de muestreo, nunca de cálculo.
Eficiencia de cribado medición y mejora: cuatro causas de caída
La primera es el espesor del lecho. Una capa demasiado gruesa impide la estratificación, los finos no alcanzan la malla y se marchan con el rechazo. Una regla habitual limita el espesor en la descarga a cuatro veces la abertura para material de unas 1,6 toneladas por metro cúbico, y a tres veces para material ligero cercano a 0,8 toneladas por metro cúbico. La segunda es la proporción de grano límite, que pasa despacio y ciega la malla. La tercera es la intensidad de vibración: con poca aceleración no hay estratificación, con demasiada los granos rebotan sin encontrar abertura. La cuarta es el estado de la malla, ya que cegado y desgaste reducen el área libre.
Palancas de ajuste y bandas objetivo
Con la medición hecha, la palanca a mover depende de lo que muestren los datos. La tabla enlaza síntoma y actuación.
| Síntoma | Causa probable | Actuación | Rango objetivo |
|---|---|---|---|
| Mucho fino en el rechazo | Lecho grueso, tiempo de residencia corto | Bajar caudal, reducir pendiente | Lecho hasta cuatro veces la abertura en descarga |
| Grano grueso en el pasante | Malla rota, tensión floja, desviación de abertura | Inspección y retensado de la malla | Sin roturas, tensión uniforme |
| Sin estratificación, el material desliza | Aceleración baja | Aumentar carrera o velocidad | 4,0 a 4,5 g en clasificación general |
| Granos que rebotan, contacto breve | Aceleración excesiva | Reducir carrera | Banda típica 3,0 a 6,0 g |
| El material no avanza en criba horizontal | Falta componente gravitatoria | Llevar la aceleración a la parte alta | 4,5 a 7,0 g en equipos horizontales |
| Granos atrapados en la malla | Exceso de grano límite, humedad | Cambiar tipo de malla y geometría | Descenso claro de granos atrapados |
La aceleración resulta de carrera y velocidad y crece con el cuadrado de la velocidad, así que un pequeño cambio de revoluciones desplaza tanto la eficiencia como la fatiga del cajón. Se ajusta en pasos cortos, muestreando de nuevo tras cada uno. Cuando hacen falta varios cortes, una disposición tipo criba banana con varias pendientes en un solo cajón alarga el tiempo útil de cribado sobre la misma superficie.
Hacer repetible la medición
Una medición aislada sostiene un ajuste pero no una tendencia. Muestreando cada mes los mismos tres puntos y analizándolos con la misma serie de tamices, la curva de eficiencia anticipa el desgaste de la malla y la deriva de la alimentación. La hoja de registro necesita tres columnas: fecha, fracción pasante de cada flujo y las dos recuperaciones calculadas. Con eso el cambio de malla depende de datos y no del calendario.
Preguntas frecuentes
¿Basta con un único porcentaje?
No basta. La recuperación de finos puede parecer buena mientras el grueso contamina el pasante. Solo las dos cifras juntas indican qué producto incumple la especificación.
¿Bajar el caudal mejora siempre la eficiencia?
La mejora y al mismo tiempo reduce la capacidad. La pregunta útil es cuál es el caudal más alto que aún cumple la especificación, y ese punto se encuentra escalonando el caudal y muestreando en cada escalón.
¿El cribado húmedo resuelve una eficiencia baja?
Si los finos húmedos se pegan a la malla, el lavado cambia el resultado de forma visible. Si la causa es el espesor de lecho o la aceleración, el gasto se pierde. La decisión sigue a la medición en seco, nunca al revés.
Empiece por los números
Si ya dispone de los análisis granulométricos de los tres puntos, el cálculo lleva minutos. Envíe esos resultados con las dimensiones de sus pisos y recibirá ambas recuperaciones junto con un plan de eficiencia de planta que indica qué ajuste probar y en qué orden.
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