Gestión de exposición al ruido trituración cribado

El ruido que no se mide no se gestiona
La gestión de exposición al ruido trituración cribado no empieza levantando un sonómetro en un punto y leyendo una cifra. La magnitud que se gestiona no es la presión sonora instantánea sino la exposición del trabajador normalizada a una jornada de ocho horas. En la misma planta, un mecánico que pasa veinte minutos junto a la criba y un operador que permanece ocho horas en cabina tienen exposiciones completamente distintas, sea cual sea el número que muestre el aparato en un instante. El primer paso no es por tanto una medición sino un mapa de tareas: quién está dónde y durante cuánto tiempo.
Qué activan los valores de acción y el valor límite
La norma separa tres umbrales. El valor inferior de exposición que da lugar a una acción se sitúa en 80 dB(A) de exposición diaria y 135 dB(C) de presión de pico; superado ese umbral, el empresario debe poner protección auditiva a disposición e informar y formar sobre el riesgo y sobre el uso correcto. El valor superior se sitúa en 85 dB(A) y 137 dB(C); allí el uso pasa a ser obligatorio, se pone en marcha un programa técnico y organizativo de reducción, y la zona se señaliza y se limita el acceso. El valor límite de exposición se sitúa en 87 dB(A) y 140 dB(C) y no puede rebasarse en ninguna circunstancia.
La distinción decisiva: dónde cuenta la atenuación
Al evaluar los valores de acción no se tiene en cuenta la atenuación que aportan los protectores, de modo que repartir cascos no sitúa una zona por debajo de un valor de acción. Al evaluar el cumplimiento del valor límite, en cambio, la atenuación sí se computa. Esa única distinción es lo que impide que el protector sustituya al trabajo de ingeniería. Cuando la exposición diaria varía mucho de un día a otro, puede emplearse un nivel semanal en lugar del diario, pero el semanal tampoco puede superar el valor límite.
| Umbral | Exposición diaria | Presión de pico | Obligación activada |
|---|---|---|---|
| Valor inferior de acción | 80 dB(A) | 135 dB(C) | Protección disponible, información y formación |
| Valor superior de acción | 85 dB(A) | 137 dB(C) | Uso obligatorio, programa de reducción, zona señalizada |
| Valor límite de exposición | 87 dB(A) | 140 dB(C) | No rebasable; se evalúa computando la atenuación |
Mapear: del inventario de fuentes al cálculo por tarea
Un mapa de ruido útil tiene tres capas. La primera es el inventario de fuentes: bastidor de la trituradora, cajón y malla de la criba, alimentador, tambores de cinta, compresor, grupo electrógeno y punto de caída del material en la tolva se listan por separado. La segunda es la medición por zonas; la planta se divide en una retícula y en cada celda se mide en condiciones típicas de producción. La tercera es el cálculo por tarea: se anota cuántos minutos dura cada operación en cada zona y esas duraciones se combinan con los niveles de zona para obtener la exposición personal de ocho horas.
Medir con la planta vacía es un error habitual. El nivel leído con la trituradora girando en vacío queda muy por debajo del leído con la alimentación llena y la criba cargada. Una sola lectura tampoco basta: cuando cambian la dureza de la roca, la granulometría de entrada o el tipo de malla, la tabla se rehace.
| Fuente | Mecanismo dominante | Reducción en la fuente |
|---|---|---|
| Caída de material a la tolva | Energía de impacto por altura de caída libre | Acortar la caída, revestir la cara de impacto con caucho |
| Cajón y malla de criba | Radiación de chapas en vibración | Tratamiento amortiguador, malla de caucho o poliuretano |
| Bastidor de la trituradora | Transmisión de la energía de choque a la estructura | Amortiguación del bastidor, alimentación capotada |
| Tambores y rodillos de cinta | Piezas giratorias y contacto del rascador | Equilibrado, alineación, cambio de rodillos |
| Compresor y grupo electrógeno | Radiación de motor y escape | Capotado acústico, silenciador |
Primero la fuente, luego el camino, al final la persona
El orden de las medidas no es arbitrario. La intervención más eficaz está en la fuente: reducir la altura de caída libre del material, revestir de caucho las superficies de impacto, elegir caucho o poliuretano en lugar de acero en el piso de cribado, aplicar amortiguante a las chapas. Después vienen las medidas en el camino: capotados y pantallas alrededor de la máquina, cabina de operador tratada acústicamente y estanqueidad de sus puertas y acristalamientos. Siguen las organizativas: acortar el tiempo en zona ruidosa, planificar el mantenimiento para paradas de producción y reducir visitas mediante supervisión remota. La protección individual es el último eslabón y no reemplaza a los anteriores. Como la elección de la malla influye a la vez en el rendimiento y en el ruido, la configuración de una criba vibratoria se decide entre producción y prevención.
La sobreprotección también es un riesgo
Un protector con atenuación muy alta puede bajar el nivel que llega al oído hasta hacer inaudibles el habla, las señales de aviso y los cambios en el sonido de la máquina. En un patio donde maniobran cargadoras eso es un riesgo directo de accidente. El protector se elige según la exposición medida; la mayor atenuación disponible no es automáticamente la correcta.
Registrar, verificar y repetir
Los resultados se registran junto con la condición de producción en la que se tomaron: qué roca, qué granulometría de entrada, qué caudal, qué malla. Tras cada medida se vuelve a medir en el mismo punto, porque de otro modo no se sabe si funcionó. La vigilancia de la salud y las audiometrías se leen junto a esos registros. El resto de temas de campo está reunido bajo seguridad laboral.
Preguntas frecuentes
Hemos repartido cascos, ¿queda cumplida la obligación?
No. La atenuación no cuenta al evaluar los valores de acción, así que repartir protectores no sitúa la zona bajo el umbral. El programa técnico y organizativo sigue su curso igualmente.
¿Con qué frecuencia se repiten las mediciones?
Además de una periodicidad fija, cualquier cambio es un disparador: máquina nueva, material distinto, cambio de tipo de malla, aumento de capacidad o nueva implantación.
¿Se mide dentro de la cabina?
Sí. La exposición del operador se calcula con el nivel interior de la cabina, y ese nivel sube deprisa en cuanto se degrada la estanqueidad, por eso se revisan juntas de puerta y bordes de acristalamiento.
Definiciones de términos técnicos: Glosario




